
Sustento de alegría y de suspiro
te adheriste en un yo hipnotizante,
tenue en luces con voz alucinante,
tu energía sobre el aire es conjuro.
Atreví a otear ante tu engreír,
volátil y sutil, tal cual tu extracto,
con las ganas, el enigma y tu encanto,
me di y fui, sin resistir a tu sonreír.
Flotando asequible sin mesura alguna,
extensión, cordura, volumen o posición,
entre luciérnagas radiantes y Sol a media Luna.
Origen, tú, y aquel otoño que resultó en primavera,
el loto del verano y el invierno de ebullición;
me silenció la golondrina, cedió la inquieta viajera.